” Aprendiendo a vivir una nueva vida”

Aceptar una enfermedad toma tiempo, sin embargo es muy importante que el paciente sienta que su vida se transforma y que aún puede continuar disfrutando de ella de manera diferente.

El período de aceptación es variable en cada paciente pues implica en cierto sentido entender el duelo o pérdida de salud e implica intentar afrontar la vida con mucho coraje y valentía. Este es un proceso humano natural y es una reacción sana ante un evento complejo como lo es el padecimiento de una enfermedad. Es un camino en el que se tiene que atravesar una serie de etapas y aproximarse a lo que ocurre en la realidad, con retrocesos y avances, subidas y bajadas como si fuera una montaña rusa. Es a través de aquellas etapas que se logra la adaptación y la tranquilidad en una nueva etapa de la vida. Con el duelo se aprende a ser capaz de expresar y explorar las emociones en los momentos difíciles.

En el modelo Kubler-Ross sobre el duelo se incluyen cinco etapas:

  1. Negación
  2. Enojo
  3. Entendimiento o negociación
  4. Depresión
  5. Aceptación

Estas etapas conducen a la aceptación, la cual no se resume solo en reconocer que se está enfermo después de haber sido recién diagnosticado. Este reconocimiento ya es un gran paso.

El duelo es un proceso en el que al principio la negación surge como un mecanismo de defensa para protegerse, bloquear la sensación de dolor que el cuerpo siente y lo que la mente piensa. Es usual que se sienta impotencia, falta de ganas de seguir adelante y que se piense que el diagnóstico está errado. Surge la necesidad de tener tiempo para pensar de manera más serena lo que está sucediendo como queriendo dar una tregua.

En una segunda fase, se puede sentir el autoestima bajo e inseguridades. En muchas ocasiones se siente enojo con aquellas personas cercanas a las que injustamente se ve como responsables de la pérdida, hay sensación de desamparo y es común tener insomnio, pesadillas y cansancio incluso después de dormir. Esto causa dificultad para concentrarse, la memoria falla ocasionalmente, disminuye el apetito y se disfruta poco de las cosas cotidianas.

Después aparece la idea de poder negociar la realidad pensando en hacer tratos con la vida, con Dios o con el médico. La negociación es también una conducta defensiva que trata de evitar lo inaceptable. La gran mayoría de estos pactos o negociaciones son en secreto y sólo quienes los hacen tienen conciencia de ellos.

Cuando se agotan todos los intentos anteriores de alejarse de la realidad aparece la depresión como el resultado de hacer conciencia de la pérdida de la salud. Se siente angustia y surgen ideas negativas que no tienen salida. Suele ser la etapa donde más se estancan las personas pero con coraje y un entorno favorable se logra liberar la angustia frente a los temores y fantasías de lo que será vivir día a día. Surgen preguntas como: ¿Por qué yo?, ¿Por qué ahora?, ¿Es esto justo?. Aparecen los reproches a la vida, a Dios y al mundo.

Con el acompañamiento y luego de haber pasado el tiempo necesario por las etapas anteriores, después de haber elaborado la ansiedad y el enojo, de haber resuelto asuntos pendientes con respecto a otras personas a través del perdón y haber superado la depresión; llega el momento de  aceptarse a sí mismos asimilando que la enfermedad en realidad hace parte de la vida porque se padece. Llega el momento de hacer el balance de vida en retrospectiva y conseguir un estado de paz con sí mismos, con mucha fe y esperanza. Esto es una experiencia de vida personal y privada.

Los niños y los adolescentes lo viven de manera diferente que un adulto, pero suelen pasar por las mismas etapas.

El proceso de adaptación no se vive de manera solitaria, están involucrados los seres queridos como pareja o familiares ya que ellos a su vez deben tomarse su tiempo para adaptarse a la nueva persona que se va conociendo a sí misma, es decir, al paciente con Hipertensión Pulmonar.