¿Qué es la Hipertensión Pulmonar?

La hipertensión pulmonar es una afección que se caracteriza por una presión anormalmente alta en las arterias de los pulmones. Esta genera una resistencia al flujo de sangre que debe pasar por ellas, lo que obliga al lado derecho del corazón a realizar un mayor esfuerzo para bombear la sangre hacia los pulmones, desde donde deberá volver cargada de oxígeno al lado izquierdo del corazón para luego ser bombeada hacia el resto del cuerpo.

Como resultado de esta mayor presión, el tejido de los pulmones se daña, haciendo que la respiración del paciente vaya teniendo progresivamente una mayor dificultad, lo que puede derivar en la necesidad de un trasplante de pulmón. Las paredes del corazón, por su parte, acaban engrosándose y el corazón mismo aumenta de tamaño, lo cual lo debilita y genera lo que se conoce como “falla cardiaca”, de gran riesgo de vida para el paciente.

La hipertensión arterial pulmonar es una enfermedad progresiva y fatal para la cual no existe un tratamiento curativo. En los últimos años ha ocurrido un avance muy grande en el conocimiento de los mecanismos íntimos del daño vascular característico de la enfermedad. Este conocimiento ha evolucionado desde la vasoconstricción originalmente planteada, hasta el concepto de proliferación (fibromuscular) anormal en la estructura vascular que tiene mayor preponderancia actual. Esta evolución conceptual, ha generado intervenciones farmacológicas que pretenden interrumpir el proceso de proliferación y remodelación vascular anormal característica de la enfermedad. En esta revisión se analizan las intervenciones derivadas del conocimiento patobiológico, y se establece una estrategia terapéutica basada en la evidencia obtenida de los más recientes ensayos clínicos controlados. Si bien aún no existe una cura para esta enfermedad, una detección precoz de los síntomas permite controlarlos, mejorando la calidad de vida del paciente y brindándole una mayor sobrevida.